Los imaginarios que se crearon acerca de las razas, la pureza de la sangre y las características de quien la tiene nos han perseguido siempre como nación desde los tiempos de la colonia. Aunque esa época es para nosotros ya lejana, nuestro subconsciente ha guardado esos códigos y con el paso del tiempo los ha venido modificando.
A los estereotipos de raza se le han sumado los estereotipos regionalistas; a pesar de buscar a través de todos los medios posibles la inclusión social como “Acciones afirmativas” y medidas constitucionales que existen en pro de la defensa y protección de la inclusión, el respeto y la tolerancia, los colombianos seguimos discriminando, marginando y excluyendo en todos los ámbitos sociales. Aunque no todos los estereotipos tienen connotación negativa el hecho de que existan va marcando cada vez más nuestra cultura, va generando discriminación y las personas que cuenten con una o más de estas características se verían cada vez más afectadas por la manera de tratarlos.
Probablemente algunas personas opinen que estas actitudes que tienen frente a otras personas no son para “hacerles daño” pero lo que realmente sucede es que hemos sido criados para ser únicos, mejores, y estar por encima del otro sin importar las condiciones en las que se encuentre la otra persona. En el ámbito económico es más fácil identificar la exclusión y las leyes han permitido esto argumentando la protección de otros derechos como: “Derecho al trabajo”, “Derecho a la propiedad privada” etc. No se nos hace extraño que un establecimiento diga “NOS RESERVAMOS EL DERECHO DE ADMISIÓN”, lo que yo diría en otras palabras “La ley nos permite discriminar quién entra y quién no para ganar más plata y prestigio por ser exclusivos”. Exclusividad es sólo otra palabra más que se usa para discriminar legal y abiertamente, pero el problema cultural es que nos encanta ser exclusivos, estar IN y no OUT, ¿dentro de qué y fuera de qué? ¿Dentro de la población materialista y superficial? ¿Dentro de las personas que siguen al líder como ovejas en un rebaño?
La diferenciación social es algo que en general a todos nos atrae, pero el problema no es únicamente querer general brechas sociales sino utilizar frases como “yo no soy negra como esa” o “no sea indio” que tienen una connotación negativa y peyorativa en contra de una raza en general, que no son SÓLO raza, sino que son personas como todos nosotros, pero hoy en día no es sólo la exclusión social por el color de piel, sino las representaciones sociales que les hemos dado a ellos, o mejor dicho los estereotipos que hemos creado con ellos.
El Indio: Perezoso y bruto, sólo sirve para trabajar la tierra. Y en tiempos modernos gracias a nuestro ex presidente todos unos “narcotraficantes” o cultivadores de drogas.
El Negro: Perezoso, rumbero, fresco, recostado. Se la pasa “mamando whisky o ron”. Generalmente asociado con trabajos no calificados como un obrero, un ruso, o un trabajo que requiera mucha fuerza pero no mucho intelecto.
Pero también aparecen los estereotipos por regiones (negativos):
Los Paisas: Aviones, tramposos, pandilleros.
Los Costeños: Corronchos, bochinchosos, toma trago. Y la frase: “Lo peor es tener vecinos costeños”
Los Boyacenses: Campesinos, brutos, lentos.
Pero, al igual que estas dos, permanecen discriminaciones y exclusiones sociales de otro tipo: De género, de clases, de estrato socio económico, entre otras. Ahora gracias a medidas como la determinación de las personas pobres como las que ganan $197.000 aumenta la brecha entre ser pobre y ser rico. De todos estos factores de discriminación se deriva la frase: “No hay nada peor que ser negro, mujer y pobre”
La exclusión social se da en todos los campos de la sociedad y muchas veces no se cumple una igualdad real y efectiva, el artículo 13 inciso 2 se queda como un parrafito más de nuestra Constitución Política Colombiana, esto únicamente afecta a aquellas personas que pertenecen a una raza o a un grupo social específico que por culpa de la generalización y de manera irónica son “igualados” a un imaginario negativo y por consiguiente marginados y maltratados físicamente y psicológicamente.