jueves, 8 de septiembre de 2011

Cultura Constitucional

¿Es necesario una nueva constitución? ¿Es ésta nuestra respuesta a los problemas? Si un extraterrestre viniera a Colombia y leyera nuestro hermoso poema épico llamado “Constitución Política de Colombia” pensaría que la sociedad colombiana es una sociedad en la que no se le da espacio a las violaciones de derechos, en la cual todos somos iguales, libres, opinamos, votamos, nos casamos libremente, etc., pero cuando ve realmente cómo vivimos, las desigualdades, la intolerancia, la discriminación, la violencia en la que vivimos y no es únicamente el conflicto armado interno sino el nivel de agresividad sobre el cual hemos construido nuestra zoociedad, que a veces parece más una sUciedad.
La constitución en sí está bien, tiene todo lo que permitiría que una sociedad se estableciera con bases sólidas y prosperara, pero ¿qué ocurre entonces con Colombia? Hemos crecido con una cultura de intolerancia, de individualismo, egoísmos, (no falta la influencia del narcotráfico) y la lógica del avión como el dicho popular; “El vivo vive del bobo y el bobo de papá y mamá”. Nos falta cultura constitucional, apropiar como nuestros todos aquellos valores, derechos y deberes, estos no sólo como míos sino también de la persona con la cual interactúo. La violencia ha acompañado a Colombia durante muchos años y sin descanso alguno, nuestra historia política se marca por la violencia al igual que nuestra historia constitucional, y esto es ahora parte de nuestro chip interno como colombianos, llegamos a un punto en el que normalizamos el conflicto la guerra y el maltrato, vemos el maltrato a una mujer como necesario y no falta el machista que dice: “No la estoy maltratando, la estoy educando”, llega a ser tan sínico que puede añadir: “Igual se lo merecía”, si la parte del conflicto en Colombia no se ha resuelto es porque todavía seguimos justificando la guerra y el maltrato degradando cada vez más a las personas. A algunas personas hasta les parecía correcto que se recogiera a tanto “desechable” e hicieran “limpieza social”. ¿Cree usted que una persona llega a ser BASURA, o sencillamente ALGO  que puede botar a la basura, que se puede desechar como una servilleta usada o el papel con el que se ha limpiado el trasero luego de ir al baño? La degradación del ser, es un factor que, en psicología dirían, se hace para poder tratar a la persona como un objeto y así no tener carga moral por cualquier daño que se le pueda hacer. Los bajas en combate eran la gloria de este país, cuando se supo que los cuerpos no pertenecían a guerrilleros sino a civiles Colombia le puso la lupa al tema (un efímero vistazo). El extraterrestre al contrastar estos hechos con nuestro hermoso cuento de hadas no hallaría la conexión, pero no hallaría el error en el texto en sí, sino en algo intrínseco a la cultura, en la transformación de esas letras en realidades. La corrupción, la parapolítica, Yidispolítica y otras más demuestran que nuestras instituciones y mecanismos del gobierno, muchos de ellos con la función de protegernos están siendo permeados por los grupos armados ilegales, tanto  guerrillas como grupos paramilitares. Ahora están sirviendo para ellos para cumplir sus propósitos ilegales. La teoría de que nosotros elegimos a los titulares del poder político por medio de las elecciones es ahora una falacia más, en un país en el que la tasa de abstención supera el 40% y del –aproximado- 60% que si vota se sabe que no votan a consciencia ni por voluntad propia sino por coacción de terceros, o en muchos casos el fraude electoral (acá hasta los muertos votan). Acá cambiar la Constitución en sí no sería la respuesta, la legislación que se haga a partir de ella, la manera en que estas se hagan reales y prácticas, y en la medida que las personas vayamos modificando nuestra cultura si determina el cambio que se necesita en Colombia.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La Desigualdad Constitucional

Con la constitución del 86 se establecieron normas que hoy serían absurdas, en contra de los derechos humanos o sencillamente irracionales, con la constitución del 91 se logró remplazar ese modelo conservador con uno liberal garantista, pluralista y muchas más –istas, pero esas normas a pesar del cambio generaron esquirlas en la cultura colombiana, una cultura particular que incluso hoy en día vemos reflejada en las acciones y actividades cotidianas.
Puede que en la carta actual no esté permitida la esclavitud y se halla eliminado la figura “permitida” de la servidumbre, pero ¿cuántos de nosotros nos sentamos a almorzar en la misma mesa con la señora del aseo? Ninguno, o por lo menos no el 90% de los colombianos ya que consideramos a estas personas inferiores a nosotros. La discriminación y la diferenciación social permanecen en nuestra cultura a pesar de tener un artículo que versa:
“Artículo 13. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.
El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados.
El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ella se cometan”.
Al leer el artículo que nos ha acompañado durante estos últimos 20 años y sigo preguntándome si esa igualdad es únicamente ante la ley, ya que entre nosotros y con cierta ayuda del gobierno seguimos aumentando la brecha que hay entre clases sociales, esto agravado por el hecho de que el fenómeno de la discriminación se ha diversificado entre las distintas manifestaciones sociales, incluyendo la orientación sexual, el lugar del que provenga, la educación recibida, la institución que represente, el lugar donde viva, la ropa que use, de que equipo de fútbol hace parte entre muchos otros factores sociales.
El pasado 4 de septiembre de 2011 en el espacio de opinión del periódico El Tiempo Matador publicó una cruel pero real crítica al cambio de la definición de “Pobre” de un ciudadano colombiano, por medio de la cual se establecía que toda persona que tuviera más de  $187.079 mensuales no era considerado pobre.
En este sentido su condición económica (el de una persona con $187.079 mensuales) no sería una debilidad manifiesta ya que el gobierno considera que eso es suficiente para subsistencia de una persona, y esto acarrearía que el Estado no tiene la obligación constitucional de proteger a esas personas aun cuando esa cantidad de dinero sea claramente insuficiente para proveerle una vida digna a la persona. Contar con esa cantidad de dinero equivaldría a que la persona disponga de $6235 diarios o aproximadamente 3 dólares; lo que le cuesta un cappuccino a un joven en Londres es con lo cuenta un colombiano NO POBRE para sobrevivir un día. Si este individuo utilizara diariamente el transporte masivo más barato de la ciudad (bus o buseta) de sus $6235 diarios gastaría $2800 en transportes. ¿Cree que con $3435 pueda alimentarse de manera correcta? Del adagio popular que reza: “Desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo” el colombiano NO POBRE deberá hacer las tres como mendigo.
Le propongo un ejercicio querido lector:
¿Piense en cuánto gasta usted en leche mensualmente, cuánto en servicios básicos?